6.26.2007

¿Qué escondes bajo tu cobertor?

A propósito de Bryan Ferry, movida indie, juegos de mesa y voyeur ochentero

¿Existe en este mundo algo más fetichista que dejarse embriagar en mente y cuerpo con cada sonido – del venerado y casi mitificado – Slave to Love del no menos fetichista y voyeur Bryan Ferry? Realmente es como un bálsamo tibio recorriendo cada tramo de piel. Aparatosamente Delicioso.

Adoro esta canción. Es de aquellas que puedes poner a mil en tu habitación mientras escoges la pieza indicada para la partida de un sábado por la noche – y no precisamente hablamos de ajedrez ni mucho menos de backgammon.

Sin embargo buscamos ese movimiento que nos permita mimetizarnos en el rey de la escena buscando cómo echar por tierra el anunciado jaque. Es así de sencillo. Capturamos o nos capturan. Movemos o nos mueven. Bloqueamos o nos bloquean. Siendo esto último imposible desde todos los puntos de vista. Porque a un rey o reina – en este caso – jamás se le ha de bloquear.

En el caso del backgamon – el cual podría verse acompañado por Avalon de Bryan Ferry – la estrategia de nuestra jugada se deberá concentrar en nuestros profundos conocimientos de colocar las fichas seleccionadas. Sus dos etapas, la de contacto y de carrera, lo convierten en una alternativa rápida e intensa.

Whatever! Volviendo a lo nuestro. Bryan Ferry. Se convierte hoy por hoy en un objeto de culto de aquellos que buscan melodías agolpadas en profundos saxos, coros armoniosamente suplicantes o alguna letra que desafié la eternidad y pueda ser evocada por ejemplo en la lejana Tokio y con aproximadamente el abismo de dos décadas. Esto ocurre con More than this y la apuesta de Sophia Coppola como uno de los temas de Lost in translation.

Basta con buscar en la página del youtube “Slave to love” para ser testigos de excepción cómo esta melodía enmarca prodigiosamente -con ese sigilo del principio y la lacónica voz de entrada - cada escena de Nueve semanas y media o de la aclamada Sexo, mentiras y videotapes. Claro una más voyeur que la otra. En contenido y en escena. Y ni que decir de la absoluta y rendida confesión “Im cant escape Im slave to love”.

A estas alturas me consideró una amante de las indies movies. De la euforia de Bryan Ferry y de la criticadísima Sliver con Sharon Stone. De la movida ochentera que - a través de un joven Steven Soderbergh - buscaba explorar en los secretos e instintos más oscuros de personajes comunes y corrientes. Anónimos protagonistas de vidas. Como tu o como yo.

¿No será que cada uno juega una partida estratégicamente elaborada? ¿Será que tras esa imagen de chica bien o prototipo de profesional en franco ascenso se esconde un inconfesable deseo? Quién sabe algún día frente al espejo. En el cuarto de baño. Acurrucados en nuestras camas acompañados del tic tac del despertador y la respiración ligeramente alterada. Todos podamos descubrir que escondemos debajo de nuestro perfecto cobertor.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te invito a una partidita de poker, qué dices? Vienes con las rebook clásicas, los calentadores y el leotardo bien 80 jaa! Saludos desde Cali pachanguero

lapislazuli dijo...

Y ¿por qué no? A mis 27 no me vendria mal un Flashdance! Besos