3.14.2008

¿Será esto cierto?

“La pasión siempre termina desapareciendo, por eso es absolutamente necesario encontrar a una mujer con la que compartir gustos, aficiones y valores ¿La primera virtud en una esposa? Sin duda, formar un buen equipo”




Cada vez que ingreso al messenger me percato de los mensajes personales de Valeria. Una amiga muy querida del colegio que entre sus virtudes no figura precisamente la discreción y mucho menos la pasividad. La sinceridad de sus textos resultan irrestibles a la lectura. A veces puede poner: "En verano el amor llegó a mi vida". Otras: "Me haces estallar de felicidad" "El amor lo conocí en tu mirada" "Quiero mi vida junto a ti" Y demás frases en clara apología al amor.

Sin embargo, hace unos días leí algo como esto: "Una señal de vida no estaría demas ¿no?" "La verdad se enfrenta con valentía" "Tan tu Tan yo y tampoco nosotros" Al parecer el amor estival de Vale estaba llegando al irremediable ocaso. Y el mensaje que termino por confirmar mi temible hipótesis fue el que acabo de leer hace segundos con íconos de caritas entre tristes y llorosas: "Confirmado: Los hombres son unas miasmas". Y pongo miasma por no escribir lo que ella consideró "lo merecido".

Tras una brevísima conversación con la impulsiva Valeria y luego de aconsejarle que olvide la delirante idea de enviarle al camión de bomberos a su casa a la medianoche, de meterle el carro en plena vía expresa de Javier Prado, o llamar a su trabajo para indisponerlo, me quedó muy claro que el hecho de vivir en el S.XXI no nos asegura - ni asegurará - que los continuos conflictos de hombres y mujeres no dejen de ser estrepitosamente complicados. Así la respuesta a tanto berrinche sea un sencillo: "Dejé de quererte".

ALBERTO DICE

A propósito de este episodio, llamó mi atención unas declaraciones que realizó el "incazable" Principe Alberto de Mónaco, que ya con 50 años aún ostenta el titulo del "soltero más codiciado". Aunque al parecer su condición estaría a punto de cambiar. ¿La responsable? Una linda nadadora sudafricana que responde al nombre de Charlene. La cual además se lleva a las mil maravillas con Carolina y Estefanía. Las hermanisímas de cuento del futuro rey.

Con un noviazgo en las portadas de las revistas del corazón y un "acepto" a la vuelta de la esquina, Alberto aún muestra cierta resistencia: "Me permití una soltería algo prolongada, pero en mis planes está fundar una familia. Pero a mi ritmo. Cuando llegue el momento porque está resultando bastante difícil encontrar a la esposa ideal para mi”. Entonces ¿en qué quedamos?

Por su parte, la diáfana aprendiz de novia cauta y diligente se arrulla al compás de fiestas, vacaciones paradisiácas y esperanzadoras palabras de su adorado Alberto: "Algún día incluso me casaré”. “La pasión siempre termina desapareciendo, por eso pienso que es absolutamente necesario encontrar a una mujer con la que compartir gustos, aficiones y valores ¿La primera virtud en una esposa? Sin duda, formar un buen equipo”.

Personalmente, me gustó este enunciado del principe: “El encanto del amor es que no se trata de una ciencia exacta”. Considero que esto es muy cierto. No existe una fórmula aplicable para engancharte. Una teoría que garantice un amor perdurable en el tiempo. O combinaciones matemáticas que te brinden un éxito asegurado. Lo que sí existe es la posibilidad de "aprender de nuestros errores y prolongar nuestros aciertos".

De no entenderlo así, por lo menos mi queridisima Valeria agregó una palabra más a su diccionario: miasma. ¿Y el principe? De tanta presión mediática terminará por pronunciar el temido "Sí acepto" y se tomará inmediatamente un poderoso antihístaminico. Mientras que yo vuelvo a la cordura y dejo el odioso papel de la más chingona. Promesa de niña todo bondad.

7 comentarios:

Kalar dijo...
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Daniella Toledo dijo...

Luego de años de experiencia en lo contrario puedo decir: La pasión se malentiende. Es algo que si no atraviesa todos los planos de una relación, la deja morir. El cuerpo se torna conocido luego de los años, pero el alma es una fuente que no se agota. Ese alma que contiene al corazón más hermoso, a la mente más valorada, a la forma de hablar más cautivante, ese que a pesar del tiempo admiro y deseo en lo más profundo.

Organza* dijo...

Daniella:

Pensé haber encontrado todo lo que tu detallas y aún pensé que yo me había entregado de esa forma. Pero las cosas a veces no resultan como uno lo quiere y a la larga llegas a comprender por qué no y por qué sí... Vale sollozar no =S!

Besos mil

Alberto Fernando Losario Rofelos dijo...

Mmmmm...muy bien por mi tocayo Alberto...total lo comido y lo bailado no se lo quita nadie ^^

Pero en cuanto a lo del matrimonio-patrimonio la verdad pienso que hay que ser lo suficinetemente maduro para saber donde le aprieta el zapato a uno.

De todas formas, los seres humanos siempre nos equivocamos..a proposito o sin querer xD

Kalar dijo...

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Daniella Toledo dijo...

Llorar sirve siempre para limpiar los ojos y poder ver. Luego de ver ya no queda más que seguir. Creer es una cosa, tener lo que uno cree que tiene, otra que requiere de muchísimo más esfuerzo. Besos. D.

digler dijo...

yo creo que la idea del matrimonio como corolario del noviazgo perfecto es una simple idea impuesta por la sociedad..luego de eso que sigue? tener hijos? envarlos a la universidad? verlos casarse?

la vida va mucho más allá de cosas tan simples como el buscar pareja para el resto de la vida. dicen que el binomio amor-pasión sólo dura unos años, el resto es costumbre...

habla, vas?