8.05.2008

LOFT IN RED



En esta vida - aprendí - nada es coincidencia.

De cara arriba y tendida en esa queen size solo veia el alto y blanco techo. Acostada bajo ese precioso edredón de plumas. No queria escuchar nada. No era necesario sentir nada. En absoluto. Mientras el murmullo inquietante estaba ahi. Nada preciso. Muy evidente. Era algo conocido. Es más yo lo entendía. Demasiado bien. El querer a cada instante. Tratar de pertenecer. Intentar conquistar cada espacio. Cada mirada. Un beso. Nos vemos. Un adiós. Uno imperecedero.

Ese lúdico espacio. Ese feeling del siglo pasado. Sin barreras. Sin restricciones. Quizas podría asegurar que era mi sueño hecho realidad. Sí, mi sueño. Porque cada día resulta distinto al otro. Nuevas gentes. Otros afectos. Para bien o mal. Un sueño para cada día. No respondo. Me preguntan. Me vuelvo a un lado. Evado. No quiero saber. Esa actitud tan familiar. El silencio. El pertubador sonido anónimo de la nada. Del ya veremos. Del eterno ahora. Del efímero mañana.

Excepto por los protagonistas. El más que ella. Ella insólita por escudriñar el alma de ese gran salón. Brindando con un white russian. Jugaba intrépida con el afecto emergente. Jugaba. Observó. Se aburrió. Y en lo que duró su deliciosa bebida se olvido. De quien era él. Que desperdicio. Dirian ambos. El por esa mirada tan indie. Ella por el hábitat perfecto. Los ventanales tan voyeurs. Y la alfombra de alpaca en perfecto ciruela. Las fresas desperdigadas por la cocina. Y ella quieta. Sin un ápice lúdico. A veces sin alma. Solísima.

Esta breve historia bien podría denominarse la más triste. Sin embargo cobró vida debido a la sincera confesión de uno de ellos. Ella para ser más perversos. Detalló que dejó a medio camino todo. Se precipitó a tomar su cartera. Se amarró el cabello y robó una fresa para el camino. Conectó su usb y dio play. Sade era la indicada. Y parafraseo ese extracto de su vida con: You think I'd leave your side baby?
You know me better than that.
Albergó su mano izquierda en el abrigo. Y con la derecha decretó que el rojo de sus uñas jamás se apagaría. ¿Sería coincidencia la llegada de esta canción? Eu preciso te falar/Te encontrar de qualquer jeito/ Eu preciso descobrir/ A emoção de estar contigo. En esta vida - aprendí - nada es coincidencia.

6 comentarios:

Giancarlo dijo...

Me imagino qué tan díficil puede ser vivir en este mundo buscando la pertenencia en cada cosa, lugar y evento que nos toca protagonizar. La nada existe como una laberíntico vacío.

A veces nos cuesta entender lo que ya está comprendido.

Organza* dijo...

Cuesta pero a veces es necesario.. para continuar con la letania del dia a dia .. la masssssssssssss sado euchhhhhhhhhhh!! Besos mil mi niño! Graziaz x la visita =)

Serendipity dijo...

Tu ultima linea lo es todo, nada es coincidencia. Lo que es mas, estamos llenos de Serendipias que a veces no queremos ver, pero que estan hi y nos guian hacia donde debemos continuar.

Gracias por tus visitas y por tus datos!!!

Besos,

Anónimo dijo...

nada es coincidencia ni casualidad en la vida, la misma vida no es una casualidad con todo lo q. nos trae ¿ no te parece? Como siempre bello y muy profundo lo q. escribes.

Organza* dijo...

Ultimamente veo todo, menos las serendipias, Seren .. que cosita! serendipia =) Espero k esta vida me guie hacia las señales correctas, al menos esta vez Siiiiiiiii osea ya pues me la deben!

Besos mil y te agrego a mi bloguete! Y suerte en el proyecto de la revista on line!

Organza* dijo...

Graziaz de corazón! Besos mil y para la próxima a identificarse pss!!!

PD. Yo aun creo en muxas cosas que no se dieron pero k se debieron dar =S

Besos mil