8.24.2008

¿Los buenos van al cielo?

Le confesó que podría volverse loco. Que le mandaría de ser necesario mil veces los chocolates y flores enviadas. Cantarle diez veces más Zíngara. Quedarse hipnotizado al verla entrar. Manejar a mil cuando la evasiva desbarataba una cena frente al mar. Buscarla de ser necesario al mismo cielo.



Epifanía eligió eliminar. Y con aquel botón descartó por enésima vez los recurrentes mensajes de ese hombre. Uno de mundo con mucha experiencia. De gran personalidad. Guapo según muchas. Normal a sus ojos. Extremadamente galante y dueño de una de las miradas más perturbadoras que había visto en su vida. Ni siquiera se molestó en leer el asunto. Para ella no servía. No estaba dispuesta a perder un minuto más en él. Y con esto tiró por la borda ese estereotipo que siempre la persiguió: “ser la más buena”

Muchas veces pecó de santa. Aguantó miles de horas al teléfono. Escuchó pacientemente cada problema. Leyó mails de párrafos kilométricos. ¿Involucrada? Nada más lejos de la verdad. Epifanía era la más prudente. Incapaz de hacer sentir mal a alguien. Sin distinción. Catalogada como perfecta por él mismo. Sabía que siempre encontraría una palabra de aliento en ella. Un ¿Y qué tal te fue hoy? O la sonrisa instantánea cada vez que pronunciaba su nombre. Lo que era estrictamente normal para ella. Para él lo era todo.

Le confesó que podría volverse loco. Que le mandaría de ser necesario mil veces los chocolates y flores enviadas. Cantarle diez veces más Zíngara. Elogiar el brillo de sus labios. Comentar con amigos que sin duda esa candidez era en demasía letal. Leer su espacio. Ver sus fotos adivinar sus antojos su aroma. Quedarse hipnotizado al verla entrar a la sala de acuerdos. Buscarla con la mirada entre tanta gente. Hartarla con todos los mensajes del mundo. Desesperarse por no recibir respuesta. Manejar a mil cuando la evasiva desbarataba una cena frente al mar. Buscarla de ser necesario al mismo cielo.

Y dice el manual de personas ajenas al mal que ningún pensamiento profano se debe posar en su lúcida mente adicta al bien. ¿Quién era Epifanía para tergiversar ese mandato? Nadie ¿Cómo pensar en coger el teléfono presentarse con la voz más dulce para luego sugerirle a la bella esposa de este afiebrado hombre que cuide a su marido, que no todo en la vida son los hijos, que probablemente un cambio de look no le vendría mal, que un lindo conjunto de lencería podría ser la solución para que su diligente esposo vuelva antes de la medianoche y que los problemas domésticos no son prioridad?

¿Cómo decirle a ese insistente hombre que aunque llame mil veces no saldría con él, que para ella era una tortura escuchar su voz o sus disparatadas propuestas de viaje, que en lugar de eso debería preocuparse por su hijo casi adolescente o el viaje a República Dominicana que le ofreció a su familia, procurar llegar a tiempo a las reuniones del nido de su hija de 4 años, mirarse al espejo y reconocer que el tiempo pasa, que ya no es el jovencito impetuoso de antes, que las canas arriban inexorablemente, que la lástima se viste de Epifanía para algunos y una patética sombra empaña su carismática sonrisa?

Epifanía no lo hizo. Ni lo hará. Tal vez se borré. Como tantas veces. Quizás aparezca para él aquella mujer que no se vista de santa y lo tome todo sin preguntar. Sin siquiera mirar. Sin conciencia de por miedo. Que desprovista de cualquier reparo maneje las piezas a su antojo. Y finalmente enrumbe aquella locura pauteada en stand by. Epifanía puede dormir tranquila. Cada quien con cada cual. Y a todo destino el cielo o infierno. La pregunta es: ¿A dónde van los santos?

10 comentarios:

Domingo dijo...

¿Hasta qué punto se esconden rasgos autobiográficos en tu "post" de hoy, querida Mirella? ¡Je,je,je! :)

Jus dijo...

Las letras son un refugio..y nadie tiene derecho de decirte que deje de ser autobiográfica...no Domingo eso no se dice..se lee y se entiende nomas...A eso de la pregunta ¿Adonde van los santos?...primero tenemos que preguntarnos: ¿Existen los snatos?...Saludos y si la gente te extraña...tenemos ahora una asada como profe..jejejej..cuidese

Organza* dijo...

Domingo de mi vida! Veamos autobiograficos autobiograficos.. siempre los textos toienen muxo de nosotros y también son como una suerte de refugio .. pero nunca tanto =S y eso sera una incognita k tendra que ser despejada x usted Sr!! =) Besos mil!! ELEGIDO!!

Organza* dijo...

Jus!! que chiquito para másssssss agudo!! Jaa!! hasta en clase eras asi x eso me caiste tan bien!! Recuerdas cuando debatimos izquierda derecha y centro .. lo máx!! Pero nunca esta demás preguntar Jus .. eso es lo k hae interesante la vida, sino Imagínate que aburrido!! =S Y nada ayer hable con Arelita y algo me comento mi respuesta: PACIENCIA!! sip? Ud son expertos en eso sino como me aguantaron a mi =S

Los adoro!!! me enseñaron uffff!!!

Besos mil!

Jus dijo...

Entro de nuevo..pero esta vez para invitarte que mires la nueva ventana de la institución...un grupo de 7 personajes de SISE se han unido para informar y entretener sobre el mundo y sobre la institución a todos los que se encuentran en SISE:

http://sisegroup.blogspot.com/

AH gracias por eso de la agudeza... cuidese señorita...

Luis dijo...

Muy fluido y magnetico es lo que has escrito, me encanta el final. Y los santos no se van creo, se quedan aqui con sus enseñanzas y leyendas ejemplares. Exitos...

Organza* dijo...

Graziaz!! Si pues quizas esta chica merezca una velita misionera blanca .. MINIMO!! Jaa!! Todos la pegamos de santos alguna vez no?

Besos y bienvenido Luis .. ese nombre siempre me pondra =D

ANA HIMES dijo...

Tienes frases realmente buenas.
"Y finalmente enrumbe aquella locura pauteada en stand by", ¡Genial!

Un saludo!

Organza* dijo...

Anaa!! Que bueno que te gustaron, visito ahora tu blog.. y cuando quieras vamos por aqui cruzando el charco =D Besos mil niña!

Giancarlo dijo...

Cuenta desde ahora que pronto aparecerá un libro (ojalá) "El infierno, a la vuelta del cielo"