8.18.2006

Cosmpolitan Martini & Gin

“Mira, el licor de manzana es un poco dulce”. Déjame pues yo quiero probar. “Tal vez si lo combino con ron o vodka” ¿Ron? ¿Perdón?. “Y te sirvo un apple martini”. Dale piensa rápido. Pues ron como que no. Será un apple martini. “Te lo traigo ya”. Cuando dejo la barra nunca pensé que se dirigiría a mi. Con más aires de cazador que de barman. Preocupado por la absoluta satisfacción del cliente. Quien dijo que la encarnación de Tom Cruise en Cocktail no se repite. Antojadizamente una y dos y tres. Todas las noches. No lo mire hasta saberlo ya preparando el martini. Respire aliviada. Del otro lado de la barra poco o nada se puede hacer. Pero cuanto se puede divagar.
Una chica muy chica para el estridente rojo bobo nos tomó varias fotografías. Tras confesar que no sabía mucho de tragos y preguntar varias veces ¿que? nos dejó la carta. “Porseaca”. Digo nos porque tres miradas siempre indagan mucho más. Averiguan a través de las actitudes manías y copas. Especulan. Se concentran. Afinan el zoom para encontrar aquel indicio de la primera sospecha. La original carta me recordó a los venerados discos de vinilo de los primeros nómades. Siempre Avenida Larco. Camisetas de piqué Ocean Pacific. Jeans Sergio Valente o Jordache. Camaleónicos lentes Ray Ban. Cabello con algo de gel. Mis adorados American Gigolos. Que jugaban a calzarse en las aventuras de los Miami Vice. Cuántas lunas marcadas en el calendario. Treinta y tantas ya. Realmente hubiera querido otro camino para los aprendices de play boy. Uno más aplicado que el otro. Valgan verdades.
Saboree la poción de invierno. El licor verde se diluía suavemente con el vodka. Albergaba la perfecta raja de manzana que mostraba la superficie. El aroma invitaba a danzar ya no en rojo sino en verde. Delicioso. Mar serena sucumbió con un cosmopolitan. Qué sexy. Tan súbido de tono. Su sola presencia sonroja a cualquiera. Jugo de anberries media de triple sec y un cuarto de zumo de lima. Con la cereza al fondo coqueteando a cada sorbo. Observando un poco todos estos artilugios. Gin cola en mano. Desde lejanas tierras canarias. Con todo el encanto foráneo. Carlos dictaba cátedra acerca del ginebra. De gusto cálido y fragante. Quede atónita. “Tráiganme un gin con cola” Prometo gitanear con esa consigna canaria. Disfrute cada arribo en tantos colores sabores historias y música. El estruendo de las carcajadas se posaron en las preguntas tripartitas de rigor. ¿El gordito bonachón logrará conquistar al chico de corbata? ¿El hombre viejo con lentes de la esquina habrá llegado al clímax de tanto mirar? ¿Las dos chiquillas de la barra se convencerán de alguna certeza? ¿La mesera habrá aprendido algo de tragos?. Y esta va de modo personal. ¿El barman será gay bi o también le entra al gitaneo?.
Salimos de uno de mis lugares preferidos. Segura estoy con más cuestionamientos que al principio. Si bien mis respuestas carecen de coherencia. Puedo afirmar que no guardo ases bajo mis mangas. Y creo que ninguno de nosotros. “Querido cruzar el charco. Querido lo hiciste. Querido 123456. Encantado. Querido ¿ya?”. Ciertamente que razón tenía la genial escritora americana Dorothy Parker. “Lo mío es un martini. Dos a lo más. Con tres estoy debajo de la mesa. Con cuatro debajo de mi anfitrión". Embriaguez explicita se llama. Sin embargo algo de concordancia se descifra. Ese día llegue a casa genial. Jugué con el Visnú. Bese a mi mami. Me rendí en mi camita fría fría. Cerré mis ojos. Y pensé que Guay! la Mar no necesita de un martini ni de un cosmo. Serena cumple a rajatabla la oración de Dutty. Solo recuérdame no pedir un martini vestida de street fighter. Para ti Mar. Para ti Carlos.

3 comentarios:

L' Pagliuca dijo...

Prefiero más alcohol. Para poder ver detrás de la paredes. Caminar derecho mismo exatoxi.

Trago... Trago yo también quiero...
(Salud!hip, hop). Jeje.

Mar dijo...

Como dice la canción, "con un sorbito de champán, brindando por el nuevo amor", aunque en este caso el champán pasó a ser el bien reconocido Martini.
No olvidaré esa noche, porque además de haber pasado una gran noche de reencuentro de dos amigas que se quieren mucho mucho mucho; fue el darnos cuenta que no importa qué, siempre estaremos juntas.

La vida da tantas vueltas, que en el momento menos pensado nos premia de la mejor manera. El premio es el amor; amor de amigas, amor de novios, amor de vivir. Gracias por ser como eres. Te quiero.Tu sis.

carpipo dijo...

A la noche, le corresponde hablar con una mirada sensual, encantadora, enigmática. Aquella noche fue un híbrido de todo ello, que compaginó el encanto y el bien estar con una amiga linda.
Me quedo con la carne jejejeje