5.16.2008

Locura no es/ Hipoglucemia sí es

Algo debía y tenía que hacer. De lo contrario. Y estaba plenamente convencida. Moriría ahí mismo. En esos instantes pensé que jamás volvería a la realidad.



Sabía que algún día terminaría así. Resultaba imposible que mi - llamémosle psiquis – soportara tal presión. Aquella avalancha de desgano. La urgencia de quebrar mis prolongados silencios a golpe de llanto. La intermitente tristeza que cobró vida – muchas veces – en esta plataforma virtual se evidenció. Ante innumerables desconocidos. Atentos por observar cómo se activaba la cuenta regresiva del ¡BOOM!

No terminé de cara contra el suelo. Ni refugiada en el último rincón de Lima. Pero el temblor de mis manos. El sudor frío recorriendo mi espalda. Mi cabeza volando. Mis pies levitando. Y esa terrible sensación de catástofre. De repentino miedo. Me hicieron pararme en seco. Y admitir: Hasta aquí llegué.

Mis ojos se dirigían de izquierda a derecha. Y viceversa. No encontraba certeza alguna. Sólo sabía que algo debía - y tenía - que hacer. De lo contrario. Y estaba plenamente convencida. Moriría ahí mismo. Terminaría vencida por cada uno de esos recuerdos. Jaqueada por las dudas y temores. Aterrorizada por las culpas. Sujeta de pies y manos. Así me sentía. La suma de todos mis miedos me confrontaban. No era irreal. No era una figura abstracta. Los sentía. Y en esos instantes pensé que jamás volvería a la realidad.

¿Alguién dijo BINGO?
La repuesta a esa batahola de aterradoras sensaciones: HIPOGLUCEMIA. Grité a un taxista. Le increpé su falta de humanidad. Busqué el auxilio de un policía. Trataba de explicarle de por qué de mi tartamudez. Abracé a mi mamá. La convencía que todo estaría bien. “Ahora es tu turno de no dejarme ir”. Yo podría jurar que mi caída – literalmente – sería intempestiva. Al mismo tiempo sabía que eso no podía suceder.

Abre los ojos. Trata de calmarte. Respira y piensa. Esa era mi letanía. Los carros pasaban indolentes. La gente atropellaba por inercia. Todos querían salir de ahí. Pero yo lo necesitaba. El miedo. Esa abrumadora fiebre me paralizaba por momentos. Caminaba y hablaba. Hasta que gracias a Dios alguien me escuchó.

Subí al taxi. Baje todas las lunas. Las subí nuevamente. Froté mis manos. Toque mi cara. Y por último imité a los niños tras el regaño de sus padres. Lloré. Y mucho. Nunca lo suficiente. Pero lo hice. ¿Cuántas veces interrumpí mi llanto para no compadecerme? ¿Cuántas veces escondí mi celular para no llamar? ¿Cuantas veces distraje mi atención para no pensar? ¿Cuántas veces dije sí para no sentirme sola? ¿Cuántas veces besé pensando en otra persona? ¿Cuántas rogué olvidar? Hasta ahora espero.

Llegué al hospital algo alelada. Quería curarme. Salir de ahí normal. No loca. “¿Tienes Problemas?”. Era un muchacho quizás de mi edad y apenas si me miró. “Hay que tomarte la presión”. Su chaqueta impoluta realmente me molestaba. Me desesperaba esa estructurada tranquilidad. Su impávida parsimonia me resultaba amenazante. “Pareces algo deshidratada. Te daré unos tranquilizantes. Y nada si continuas con estos episodios lo más recomendable es que acudas al psicólogo o psiquiatra”.

Atiné a sonreír. Y miré despectivamente su prolija chaqueta de niño bien, donde se leía su apellido “Florián”. Ya más calmada. Trataba yo misma de buscar una explicación a ese cuadro nunca antes vivido. Pero sí inconscientemente temido. Descubrí que le temo mucho a la muerte. También que aún quiero demasiado. Que mi mente añora eventos que sucedieron hace un año atrás. Y que necesito una mascota.

Al cabo de dos días, un médico internista me oscultó. “Tu corazón, tus pulmones, tu estómago, todo va bien. Sospecho que ese “break down” haya sido producto de una baja de azúcar” Cabe decir que por esas fechas no comí casi nada, por lo que – según el doctor me explicó - mi organismo siguió utilizando la glucosa una vez que ya no quedó glucógeno en el hígado para producirla. Este proceso produjo en mi organismo una serie de reacciones como: nerviosismo, sudor, temblor en las manos, confusión, dolor de cabeza, sudores fríos o visión borrosa, debilidad y cansancio.

Ahora con un diagnóstico real, voy más tranquila. Pero sé que tengo muchas cuentas pendientes conmigo misma. Razón tenía aquel proverbio. No hay peor tirano de sus pasiones que uno mismo. He prometido guardar ese bendito callado y dejar de golpearme. Y tratar de no encontrar espacio alguno que alberguen no instantes insanos pero sí escenas tan queridas que muchas veces es mejor no evocarlas ni siquiera con el pensamiento.

10 comentarios:

Alberto Fernando Losario Rofelos dijo...

Así es pues. A veces uno anda buscando piedras por el camino para tropezarse con ellas.

P.D: Diga adios, pero si no puede no lo haga. No hay nada peor que forzarse a hacer cosas que uno no quiere o no se está preparado.

P.D2: Yo le dije adios a mi ex y a un montón de personas más, pero eso no quita que uno "quisiera" que las cosas fueran diferentes y que resulten d eotro modo.

Suerte, animo y exito.

Daniella Toledo dijo...

Querida mia, te dejo un beso por ahora. Cuando se me despeje la cabeza te comentaré el post, que últimamentre me largo con unos comentarios horrorosos y lateros. La de la foto eres tu? Besos.

digler dijo...

pataletas a nivel fisico y emocional,todo en uno...

al menos te tocó el pack completo y sobreviviste, ese es un logro enorme.

Giancarlo dijo...

Lo de Organza no es algo enfermizo, sino cotidiano. Ella anda en la búsqueda de respuestas y se confronta consigo misma.

Alguien me ha dicho que siempre sale vencedora la Organza mala de la película,la llorona, la deseperada que trata de encontrar en su tristeza el maná que le dé vida.

Otro aseguran, por ahí, que esto es una forma de curarse, como suceden con aquellas cicatrices que se abren, dejan huellas, y luego tardan en cerrarse lentamente.

Yo estoy de acuerdo.

Organza* dijo...

Fer!! Gracias x estar aqui! Sin duda tu has sido testigo de mis idas y venidas, pero a veces el destino te hace entender de mala manera que la vida te da sorpresas y yo a estas alturas, quizas, pueda brindarle una a ella, y ser yo quien la deje absorta y le saque la lengua.. por ser - a veces - una reverenda Chingona!

¿Como va lo del concurso? Espero bien! Cuidate un cielo Fer!! Y ya sabes.. Ve por el ORO!!!

Besos

Organza* dijo...

Mi reina queridisimaaaa!!! Como vas? No te preocupes k yo - ahora - se lo k es estar en 1001 cosas! Pero no te me pierdas! Como estas? Espero todo bien! Un besos a cada uno de tus soles!! Y pa´ lante mi reina! Como me dijeron por ahi.. una QUEEN jamas jamas llora.. se le corre la máscara de pestañas.. jaaa!! plop de plops!!!
Y nada k nosotras tenemos nuestro plusss!! Somos de la realeza real!!! =D

Siiii soy yo!! =S Media posera pero yo al fin de cuentas =D!

Organza* dijo...

Dig!!! Ese post amerita parafrasear a estas divas de ebano las Destiny Childs - con pasito incluido jaa! -

"I'm a survivor /I'm not gonna give up / I'm not gon' stop / I'm gonna work harder/ I'm a survivor/
I'm gonna make it/ I will survive/ Keep on survivin"

Azi ez! Pérfida como siempre!! Besos mil!!!

Organza* dijo...

Gian!

Gracias por escribir asi! Tienes un talentazo y estoy segura k Edith se lleva a un gran chico! Y sí lo k no te mata te hace fuerte.. Y de no ser asi nada.. hacemos clic y a encontrar al Padre de mi hija!!! Osea Muerta Socialmente!

Jaa!!! Mucha tele basura pasan !!! No es mi culpa!!!

Besos

Soldado Malvado dijo...

idas y venidas cuando no hay a donde ir ni donde llegar...

Organza* dijo...

Happens mi querido Soldado* pero no hay mal que dure cien años ni m ucho menos lugar donde n o aparcar =D!

Besos mil!